La extorsión a empresas afiliadas a Coparmex alcanza niveles alarmantes: 38% de los negocios agremiados admite haber pagado a grupos delictivos, según reveló la Confederación Patronal de la República Mexicana en mayo de 2026. El dato surge de una encuesta aplicada a nivel nacional entre los socios del organismo empresarial, evidenciando la grave crisis de seguridad que enfrenta el sector productivo del país.
La cifra representa un incremento significativo respecto a mediciones anteriores y pone de manifiesto cómo el crimen organizado ha penetrado en la actividad económica cotidiana. De acuerdo con Coparmex, el delito de extorsión —que incluye el llamado cobro de piso— se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo empresarial en México. La situación afecta tanto a grandes corporativos como a pequeñas y medianas empresas en diversas regiones del territorio nacional.
Cifras revelan crisis de inseguridad empresarial en México
Los resultados de la encuesta de Coparmex arrojan un panorama preocupante para el sector productivo mexicano. Según los datos presentados por el organismo patronal, más de una tercera parte de las empresas afiliadas ha cedido ante las demandas de grupos criminales.
El presidente de Coparmex, José Medina Mora, ha señalado que estas cifras reflejan únicamente los casos donde los empresarios aceptaron haber realizado pagos. La cifra real podría ser mayor, considerando que muchas víctimas prefieren no reportar estos incidentes por temor a represalias.
El cobro de piso y otras modalidades de extorsión representan un costo adicional no contemplado en la operación de los negocios. Este fenómeno obliga a muchas empresas a trasladar el gasto al consumidor final o, en casos extremos, a cerrar operaciones en zonas de alto riesgo.
La encuesta también revela que el delito de extorsión no distingue por tamaño de empresa ni por sector económico. Negocios de comercio, servicios, manufactura y construcción reportan haber sido víctimas de estas prácticas delictivas.
Contexto: la extorsión como problema estructural
El fenómeno de la extorsión empresarial en México no es nuevo, pero ha mostrado una tendencia creciente en los últimos años. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), las denuncias por extorsión han aumentado de manera sostenida.
Coparmex ha documentado este problema a través de sus encuestas periódicas entre agremiados. En mediciones anteriores, el organismo ya había alertado sobre el crecimiento de este delito y su impacto en la confianza empresarial.
El cobro de piso —modalidad donde grupos criminales exigen pagos regulares a cambio de protección o simplemente para permitir operar— se ha extendido particularmente en:
- Zonas metropolitanas con alta actividad comercial
- Regiones con presencia de grupos del crimen organizado
- Sectores como restaurantes, comercio al menudeo y transporte
La cifra negra en este delito es especialmente alta. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI, la mayoría de las extorsiones no se denuncia ante las autoridades.
Las razones principales incluyen desconfianza en el sistema de justicia, miedo a represalias y la percepción de que denunciar no conducirá a resultados positivos.
Coparmex exige acciones concretas al gobierno
Ante estos resultados, la dirigencia de Coparmex ha intensificado sus llamados a las autoridades federales y estatales para implementar estrategias efectivas contra la extorsión.
José Medina Mora, presidente nacional de Coparmex, ha expresado que los empresarios requieren condiciones mínimas de seguridad para operar. El dirigente patronal ha insistido en que el combate a la extorsión debe ser prioritario en la agenda de seguridad pública.
Entre las demandas del sector empresarial destacan:
- Mayor coordinación entre los tres niveles de gobierno
- Fortalecimiento de las capacidades de investigación
- Protección efectiva para quienes denuncian
- Sanciones más severas para los responsables
