México se ha convertido en un referente dentro del turismo internacional a partir de una estrategia que combina promoción, inversión y una lectura clara de lo que buscan los viajeros. En los últimos años, nuestro país ha fortalecido su presencia en importantes mercados con una oferta que integra cultura, naturaleza y servicios con estándares cada vez más exigentes. Desde la Secretaría de Turismo, asumimos esa responsabilidad con la convicción de que cada visitante que llega abre una oportunidad para mostrar lo mejor del país con autenticidad y calidad.
He tenido la oportunidad de constatar cómo esa visión se traduce en resultados concretos. Los grandes encuentros del sector han servido para proyectar al país y fortalecer vínculos con actores internacionales. Uno de ellos fue la edición número 50 del Tianguis Turístico, que marcó un momento de especial relevancia. Este encuentro, que reunió a compradores, operadores y autoridades, permitió reforzar la presencia de cada estado de México como un destino confiable y diverso. Más allá de las cifras, el Tianguis representó una plataforma donde se construyeron relaciones que después se reflejan en ocupación hotelera, rutas
aéreas y nuevas inversiones.
A este impulso se suma la próxima Copa Mundial de la FIFA, en la que México será nuevamente sede. El turismo deportivo tiene una capacidad particular para movilizar visitantes y generar actividad económica en distintos niveles. Su impacto va más allá de las ciudades anfitrionas, pues se extiende a destinos cercanos, a la oferta gastronómica y a servicios complementarios. La derrama económica que se prevé no solo beneficiará a grandes corporativos, también alcanzará a pequeñas y medianas empresas que forman parte
del sector.
Este panorama no sería posible sin el trabajo de un equipo comprometido. Desde la
Secretaría, me siento profundamente orgullosa de quienes participan en esta tarea. Cada
proyecto, cada promoción y cada acuerdo responde a un esfuerzo colectivo que busca
fortalecer la presencia de México en el turismo internacional. La coordinación con
gobiernos locales, empresarios y comunidades ha sido fundamental para avanzar con
claridad en los objetivos planteados.
Asimismo, se destaca el trabajo desde las comunidades. En ellas se preservan tradiciones que dan identidad al país, donde la gastronomía, las lenguas originarias y las expresiones
culturales forman parte de una riqueza que no puede replicarse en ningún otro destino. Esa
autenticidad es la que valoran los visitantes y la que da sentido a cada experiencia.
Mantenerla viva requiere trabajo constante y respeto por quienes la sostienen día con día.
México transita por un momento que exige continuidad y enfoque. La promoción
internacional, la mejora en infraestructura y la profesionalización del sector seguirán
marcando el rumbo. Los resultados que hoy observamos responden a decisiones que se
tomaron con anticipación y a una visión que reconoce el valor del turismo como motor
económico.
Desde mi responsabilidad, tengo claro que el camino no se detiene. Cada visitante que
llega, cada evento que se organiza y cada comunidad que abre sus puertas, refuerzan la
presencia del país en el mapa turístico internacional. México tiene mucho que ofrecer, y el
trabajo que realizamos busca que esa oferta se mantenga vigente, accesible y fiel a su
esencia.
