Múltiples estudios realizados en Estados Unidos, Gales, Australia, Canadá e Italia demuestran que la vacuna contra el herpes zóster puede ayudar significativamente a proteger a adultos mayores contra la demencia. Las investigaciones sugieren que 1 de cada 17 casos de demencia podría prevenirse mediante la vacunación contra esta enfermedad que afecta a aproximadamente un millón de estadounidenses anualmente.
El herpes zóster, desencadenado por la reactivación del virus varicela-zóster en el organismo, puede provocar inflamación en el cerebro y acumulación de proteínas relacionadas con el Alzheimer. El 28 de junio se publicó en Annals of Internal Medicine uno de los estudios más recientes que documentan esta asociación, sumándose a un cuerpo creciente de evidencia científica internacional.
Reducción del riesgo de demencia según estudios globales
La investigación más amplia, realizada en instalaciones de enfermería en Estados Unidos, analizó a 509,000 personas de 66 años o más entre 2017 y 2022. Los resultados mostraron un 5.8% menor riesgo de desarrollar demencia durante un período de cuatro años entre quienes recibieron la vacuna.
En Gales, un estudio publicado el año pasado que incluyó a 282,000 adultos mayores encontró un 3.5% de reducción del riesgo de demencia durante siete años. Paralelamente, investigadores australianos documentaron un 1.8% de reducción del riesgo a lo largo de 7.4 años en un grupo de 101,000 adultos mayores.
Kaley Hayes, autora principal del estudio y directora asociada de farmacoepidemiología en el Centro de Gerontología e Investigación en Atención Médica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Brown, calificó los hallazgos con una palabra:
That’s huge
Un estudio canadiense publicado en febrero de 2026 en Lancet Neurology que analizó a 232,000 adultos mayores mostró un 2% de reducción del riesgo de demencia durante 5.5 años. Sin embargo, una investigación italiana publicada el año pasado en el Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease encontró que pacientes hospitalizados presentaron un 13% mayor riesgo de demencia, posiblemente debido a casos más severos de la enfermedad.
Inflamación cerebral y daño vascular como posibles causas
Aunque el mecanismo exacto aún no se comprende completamente, los científicos tienen hipótesis fundamentadas. La Dra. Jennifer Pauldurai, directora médica del Programa de Salud Cerebral y Trastornos de la Memoria de Inova en el norte de Virginia, explicó el proceso:
When the brain is stressed or challenged with any kind of illness, underlying risks for dementia become more apparent. We are more likely to get dementia when our brain is not as healthy as it could be, had we not gotten sick from shingles.
El herpes zóster causa inflamación en el cerebro, y el dolor nervioso prolongado llamado neuralgia posherpética es la complicación más común de la enfermedad. Hayes señaló otra teoría relacionada con el daño vascular:
Obviously, a reduction in oxygen to the brain is directly correlated with cognitive function. But there’s a further hypothesis that even if there might not be a full replication of the virus in your body… that basically might cause some kind of micro-damage to your cerebral arteries.
Las investigaciones también vinculan el herpes zóster con mayor riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, lo que refuerza la hipótesis del daño vascular.
Shingrix: la vacuna aprobada en Estados Unidos
Shingrix es la única vacuna contra el herpes zóster aprobada por la FDA en Estados Unidos. Fue autorizada en 2017 y reemplazó a Zostavax, una vacuna de dosis única que se discontinuó en 2020.
Las personas de 50 años o más en Estados Unidos son elegibles para recibir dos dosis de Shingrix. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan la vacuna incluso para quienes previamente recibieron Zostavax o tuvieron varicela o herpes zóster.
El Dr. Timothy Chang, profesor asistente de neurología en el Centro Mary S. Easton para la Investigación y Atención del Alzheimer de UCLA, explicó cómo la vacuna podría ofrecer protección adicional:
Having the vaccine remind our bodies to help improve our immunity in general — not just specifically to the vaccine — can be beneficial also to reduce neuroinflammatory processes that are going on.
Los estudios muestran que la nueva vacuna ofrece protección comparable a la antigua en términos de neuroprotección, aunque los beneficios resultaron más débiles en hombres comparados con mujeres en todas las investigaciones.
Tasas de vacunación preocupantemente bajas
A pesar de los beneficios documentados, las tasas de vacunación permanecen bajas. Menos del 2% de los pacientes en instalaciones de enfermería elegibles para Shingrix habían recibido al menos una dosis durante el período de estudio entre 2017 y 2022.
A nivel nacional, hasta 2022, solo un tercio de los adultos estadounidenses de 50 años o más habían recibido al menos una dosis de cualquiera de las vacunas contra el herpes zóster. Entre adultos de 60 años o más, la cifra alcanzó 43.8%.
Las disparidades son significativas: los adultos negros e hispanos presentan tasas de vacunación más bajas comparadas con adultos blancos. Ann Philbrick, profesora del Departamento de Cuidado Farmacéutico y Sistemas de Salud de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Minnesota, identificó una barrera importante:
It takes an extra step, going to the pharmacy and making that appointment. Making the follow-up appointment, too, because it is a two-dose series.
La investigación muestra que la vacuna contra el herpes zóster presenta una asociación menor con el riesgo de demencia comparada con las vacunas contra la influenza y Tdap, lo que sugiere un mecanismo de protección más allá de la simple activación del sistema inmunológico.
Contexto epidemiológico y elegibilidad
Más del 99% de los estadounidenses nacidos en 1980 o antes han tenido varicela, ya que la primera vacuna contra esta enfermedad fue aprobada en 1995. Esto significa que prácticamente toda la población adulta actual porta el virus varicela-zóster latente en su organismo, susceptible de reactivarse como herpes zóster.
El Dr. Chang ofreció una recomendación clara para quienes dudan sobre vacunarse:
It’s a good excuse to get the vaccine, if you were on the edge of considering it.
Sin embargo, los expertos advierten que la vacuna no es una solución mágica. La Dra. Pauldurai utilizó una analogía para explicar la importancia de mantener la salud cerebral integral:
Much like if you were riding a bike and you know that you can’t see very well, or your legs are not very reactive, you’re going to wear that helmet, you’re going to stay on quiet roads, you’re not going to take that extra risk.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes son elegibles para recibir la vacuna contra el herpes zóster en Estados Unidos?
Las personas de 50 años o más son elegibles para recibir dos dosis de Shingrix, la única vacuna aprobada actualmente por la FDA. Los CDC recomiendan la vacuna incluso para quienes previamente recibieron Zostavax o tuvieron varicela o herpes zóster.
¿Qué porcentaje de reducción del riesgo de demencia muestran los estudios?
Los estudios muestran reducciones variables: 5.8% en instalaciones de enfermería estadounidenses, 3.5% en Gales, 2% en Canadá y 1.8% en Australia. Colectivamente, las investigaciones sugieren que 1 de cada 17 casos de demencia podría prevenirse mediante la vacunación.
¿Cuántas dosis de Shingrix se requieren?
Shingrix es una serie de dos dosis que requiere una cita inicial y una de seguimiento. Esto representa una diferencia importante con la vacuna anterior Zostavax, que era de una sola dosis pero fue discontinuada en 2020.
Los estudios internacionales representan un avance importante en la comprensión de cómo las enfermedades virales pueden afectar la salud cerebral a largo plazo. Aunque el mecanismo exacto sigue siendo objeto de investigación, la evidencia acumulada de múltiples países sugiere que la vacunación contra el herpes zóster ofrece beneficios más allá de prevenir la enfermedad misma, con posibles implicaciones para la protección cognitiva en adultos mayores.
