Hay actores que llegan a un personaje desde la técnica, pero Alessandro Jaimes, de Nadie nos va a extrañar, llega desde el recuerdo. Cada experiencia, cada fracaso escolar, cada partido de futbol, cada relación adolescente termina por convertirse en material para construir una escena.
Esa forma de trabajar le permitió encontrar en Bernardo un terreno para explorar las contradicciones que marcaron su propia juventud. A través de este proceso catártico es que el público apreciará una actuación nueva, fresca y profunda en la segunda temporada de la producción que estará disponible en Prime Video.
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Alessandro Jaimes, un actor que será clave en la segunda temporada de Nadie nos va a extrañar
Los nuevos capítulos, que aún no tienen fecha de estreno, ampliará la presencia de Bernardo después de una primera entrega donde apareció durante pocas escenas. El personaje dejó una impresión dentro del conflicto entre Dani y Diego. Ahora ocupa otro lugar en la historia y obliga a Jaimes a desarrollar una construcción más amplia.
En entrevista con El Mundo MX, el actor evita adelantar detalles sobre la trama. Prefiere que el público descubra el recorrido cuando la serie llegue a la pantalla. Sin embargo, explica que Bernardo representa una figura que rompe el equilibrio entre los protagonistas.
“En la primera temporada muestra un contraste con Diego. Bernardo llega con otra cara y Dani encuentra en él una oportunidad distinta”, explica.
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Más allá de la función narrativa, el personaje abrió un proceso personal. El intérprete encontró puntos de contacto con una etapa que todavía conserva dentro de la memoria.

Durante la adolescencia conoció la sensación de ocupar el lugar del “chico bueno”. Mientras otros compañeros llamaban la atención por su actitud, él apostaba por relaciones que partían del respeto. Esa experiencia apareció durante la preparación del personaje.
Alessandro Jaimes no reproduce recuerdos en Nadie nos va a extrañar; extrae emociones. El pasado funciona como archivo. Cada experiencia aporta información para entender las decisiones del personaje sin caer en el juicio.
Ese proceso también explica por qué Bernardo evita los estereotipos. Aunque representa el polo opuesto de Diego, el actor busca que cada acción nazca desde una motivación y no desde una etiqueta.
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La memoria, el centro de inspiración
El primer año de preparatoria transcurrió lejos del salón de clases. Jaimes recuerda tardes completas dentro de la cancha de futbol. Las materias quedaron en segundo plano. Las faltas se acumularon. Los exámenes extraordinarios también.
“Me la pasaba jugando futbol. No prestaba atención a las clases. Me fue muy mal”, recuerda.
El resultado fue un cambio de escuela. Dejó la preparatoria pública donde estudiaba en Querétaro y continuó sus estudios en una institución privada.

Ese cambio marcó otro momento. Conoció amistades que todavía forman parte de su vida. También comenzó una etapa donde aparecieron preguntas sobre identidad, relaciones personales y futuro profesional. “Todo se va acomodando para que encuentres un camino”, dice.
Las fiestas durante los fines de semana, los partidos de futbol y las conversaciones con amigos terminaron por convertirse en espacios donde comenzó a entender quién era.
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Esa etapa también alimenta su trabajo actoral. Cuando Bernardo enfrenta dudas sobre el afecto, la pertenencia o la búsqueda de un lugar dentro del grupo, Alessandro Jaimes recurre a recuerdos propios para encontrar el tono de cada escena.
Ese interés por observar el comportamiento humano aparece incluso cuando recuerda su llegada a las grabaciones. La producción lo llamó con poco tiempo de anticipación. Una semana después comenzó rodaje.
Preparó las escenas disponibles, estudió el personaje y llegó al foro sin conocer el tamaño del proyecto. Tampoco sabía cuál sería la respuesta del público.
Dentro del set encontró a un elenco formado por actores de su generación. Una de las primeras personas que vio fue Macarena Oz (Dani) durante una sesión de maquillaje. Con el tiempo, aquella compañera de reparto terminó por convertirse en una de sus amistades más cercanas.
La sorpresa llegó cuando vio la serie terminada. “Me quedé pensando: ‘Está increíble'”. El impacto no pasó sólo por la historia. También apareció en la reconstrucción de una época donde la música ocupa un lugar central.
Gran parte de su formación musical nació dentro de su casa. Soda Stereo, Caifanes, Nacha Pop y Los Temerarios eran los discos que sonaban mientras compartían tiempo en familia.
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La banda de Gustavo Cerati ocupa un lugar especial. Recuerda escuchar Nada personal, Prófugos, Cuando pase el temblor y Trátame suavemente durante su infancia. Por eso la aparición de esta última canción dentro de la primera temporada produjo una conexión inmediata.
“Me encantó porque Soda Stereo forma parte de mis bandas favoritas”, dice. También coloca a Caifanes entre los grupos que marcaron esa etapa. Para Alessandro Jaimes, Nadie nos va a extrañar ayudó a colocar la música de la banda frente a una audiencia que quizá nunca había escuchado esas canciones fuera de los prejuicios que rodearon al grupo durante años.
Su favorita permanece clara: “Aquí no es así”. Pero no es una exclusividad para el actor, pues él apuesta por cruzar las fronteras entre géneros. Escucha banda, pop y música en otros idiomas. Esa curiosidad aparece como una extensión del mismo impulso que lleva al trabajo actoral: observar, escuchar y almacenar referencias.
