Especialistas de la máxima casa de estudios inauguran el II Coloquio de Economía Feminista para analizar la crisis de reproducción social y las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres en México.
La economía feminista se ha consolidado como una herramienta fundamental para visibilizar los trabajos de cuidado no remunerados que históricamente han recaído sobre las mujeres, según destacaron expertas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante la inauguración del II Coloquio de Economía Feminista denominado “Crisis de la reproducción social”, celebrado este 8 de agosto de 2026 en las instalaciones de la máxima casa de estudios.
En este artículo
- Qué es la economía feminista y por qué importa
- Trabajo de cuidado: la labor invisibilizada
- Crisis de la reproducción social en México
- Desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres
- II Coloquio UNAM: propuestas y conclusiones
- Políticas públicas y el sistema nacional de cuidados
- Preguntas frecuentes
Durante el evento académico, las especialistas subrayaron que la economía feminista representa un cambio de paradigma en la forma de entender los sistemas económicos, al incorporar al análisis las actividades que tradicionalmente han sido excluidas de las mediciones oficiales, particularmente aquellas relacionadas con el cuidado de personas dependientes, la crianza de hijos, el trabajo doméstico y la atención a adultos mayores.
Las académicas enfatizaron que este enfoque permite cuantificar y valorar las contribuciones económicas que realizan principalmente las mujeres sin recibir compensación monetaria, lo cual tiene implicaciones directas en sus oportunidades de desarrollo profesional, acceso a seguridad social y calidad de vida en general.
Qué es la economía feminista y por qué importa
La economía feminista es una corriente de pensamiento económico que cuestiona los fundamentos de la economía tradicional al incorporar la perspectiva de género en el análisis de los fenómenos económicos. A diferencia de los enfoques convencionales que se centran exclusivamente en las transacciones monetarias y el mercado laboral formal, esta disciplina reconoce el valor económico de las actividades no remuneradas que sostienen el funcionamiento de las sociedades.
Las expertas de la UNAM explicaron que este enfoque surge como respuesta a la invisibilización sistemática del trabajo reproductivo y de cuidados en los modelos económicos dominantes. Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) mide únicamente las actividades productivas que generan transacciones en el mercado, la economía feminista propone metodologías para contabilizar también aquellas labores que, aunque no sean remuneradas, resultan indispensables para la reproducción de la fuerza laboral y el bienestar social.
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Trabajo de cuidado: la labor invisibilizada
Uno de los ejes centrales del II Coloquio de Economía Feminista fue el análisis del trabajo de cuidado no remunerado, definido como el conjunto de actividades destinadas a atender las necesidades físicas, emocionales y de desarrollo de otras personas, particularmente de quienes se encuentran en situación de dependencia por edad, enfermedad o discapacidad.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en México equivale aproximadamente al 27% del PIB nacional, una cifra que supera a sectores completos de la economía formal como la manufactura o el comercio. Esta contribución económica, sin embargo, no se refleja en las cuentas nacionales tradicionales ni genera derechos laborales o de seguridad social para quienes lo realizan.
Las especialistas señalaron que las mujeres mexicanas dedican en promedio 40 horas semanales a labores de cuidado no remuneradas, mientras que los hombres destinan aproximadamente 15 horas a las mismas actividades. Esta disparidad, conocida como “brecha de cuidados”, tiene consecuencias directas en la participación laboral femenina, sus ingresos y sus posibilidades de desarrollo profesional.
Dato clave: Las mujeres realizan el 75% del trabajo de cuidados no remunerado en México, lo que limita su incorporación al mercado laboral formal.
Tipos de trabajo de cuidado
El trabajo de cuidados abarca una amplia gama de actividades que las académicas clasificaron en diferentes categorías:
- Cuidado directo: Alimentación, higiene, acompañamiento y supervisión de personas dependientes
- Trabajo doméstico: Limpieza, preparación de alimentos, lavado de ropa y mantenimiento del hogar
- Gestión del hogar: Organización de horarios, compras, trámites y coordinación familiar
- Cuidado emocional: Apoyo afectivo, contención y acompañamiento psicológico
- Cuidado comunitario: Redes de apoyo vecinal, voluntariado y trabajo social no remunerado
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Crisis de la reproducción social en México
El título del coloquio, “Crisis de la reproducción social”, hace referencia a un fenómeno que las economistas feministas identifican como una de las principales contradicciones del sistema económico actual. Esta crisis se manifiesta cuando las demandas del mercado laboral entran en conflicto con las necesidades de cuidado de la población, generando una sobrecarga de trabajo que recae desproporcionadamente sobre las mujeres.
Las ponentes explicaron que la crisis de cuidados se ha agudizado en las últimas décadas debido a varios factores convergentes: el envejecimiento poblacional, la incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo formal, la reducción de las redes familiares extensas, y la insuficiencia de los servicios públicos de cuidado como guarderías, estancias infantiles y centros de día para adultos mayores.
En México, esta situación se ve agravada por la informalidad laboral, que afecta a más del 55% de la población económicamente activa y deja a millones de trabajadores sin acceso a prestaciones como guarderías del IMSS o licencias de maternidad y paternidad. Las mujeres que trabajan en el sector informal se ven obligadas a resolver por su cuenta las necesidades de cuidado de sus familias, muchas veces renunciando a empleos mejor remunerados o aceptando jornadas parciales que limitan sus ingresos.
Manifestaciones de la crisis
Las académicas identificaron diversas manifestaciones de la crisis de reproducción social en el contexto mexicano:
- Pobreza de tiempo: Las mujeres enfrentan jornadas extenuantes que combinan trabajo remunerado y no remunerado
- Brechas salariales: La menor disponibilidad horaria se traduce en menores ingresos y peores condiciones laborales
- Exclusión previsional: Sin cotizaciones suficientes, millones de mujeres no accederán a pensiones dignas
- Deterioro de la salud: El estrés y la sobrecarga generan problemas físicos y emocionales
- Abandono escolar: Niñas y adolescentes interrumpen sus estudios para asumir responsabilidades de cuidado
Desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres
El II Coloquio de Economía Feminista dedicó un espacio significativo al análisis de las desigualdades estructurales que perpetúan la división sexual del trabajo y limitan las oportunidades de las mujeres en todos los ámbitos de la vida social y económica. Las especialistas de la UNAM subrayaron que estas desigualdades no son fenómenos aislados, sino que responden a patrones históricos y culturales profundamente arraigados.
La brecha salarial de género en México se ubica en aproximadamente el 16%, lo que significa que las mujeres perciben en promedio ese porcentaje menos que los hombres por trabajos de igual valor. Sin embargo, esta cifra no captura la totalidad del fenómeno, ya que no contabiliza el trabajo no remunerado que las mujeres realizan adicionalmente a sus empleos formales.
Las ponentes explicaron que la segregación ocupacional es otro factor determinante de las desigualdades económicas de género. Las mujeres tienden a concentrarse en sectores tradicionalmente feminizados —como el trabajo doméstico remunerado, la educación básica, la enfermería y los servicios de cuidado— que suelen ofrecer menores salarios y peores condiciones laborales que los sectores masculinizados.
| Indicador | Mujeres | Hombres |
|---|---|---|
| Horas semanales de trabajo no remunerado | 40 horas | 15 horas |
| Participación en trabajo de cuidados | 75% | 25% |
| Brecha salarial promedio | -16% | Referencia |
| Valor del trabajo doméstico (% del PIB) | 27% | |
Interseccionalidad y desigualdades múltiples
Las académicas destacaron la importancia de adoptar un enfoque interseccional para comprender las desigualdades económicas de género. Este concepto reconoce que las mujeres no conforman un grupo homogéneo, sino que sus experiencias están mediadas por otras categorías como la clase social, la etnia, la edad, la discapacidad y la ubicación geográfica.
Las mujeres indígenas, por ejemplo, enfrentan una triple discriminación por su condición de género, etnia y, frecuentemente, clase social. De manera similar, las mujeres con discapacidad encuentran barreras adicionales para acceder al mercado laboral y a los servicios de cuidado. La economía feminista propone herramientas analíticas para visibilizar estas desigualdades múltiples y diseñar políticas públicas más efectivas.
II Coloquio UNAM: propuestas y conclusiones
El II Coloquio de Economía Feminista reunió a destacadas investigadoras, académicas y activistas de diversas instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil para debatir alternativas concretas ante la crisis de reproducción social. Las participantes coincidieron en la necesidad de transformar las bases del sistema económico para reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados.
Entre las propuestas principales discutidas en el coloquio destacan:
- Reconocimiento constitucional: Elevar el derecho al cuidado a rango constitucional, estableciendo la obligación del Estado de garantizar servicios de cuidado universales y de calidad
- Sistema Nacional de Cuidados: Crear una arquitectura institucional que coordine políticas de cuidado a nivel federal, estatal y municipal
- Licencias parentales equitativas: Extender y equiparar las licencias de maternidad y paternidad para promover la corresponsabilidad
- Inversión en infraestructura de cuidados: Ampliar la cobertura de guarderías, estancias infantiles y centros de día
- Profesionalización del trabajo de cuidados: Mejorar las condiciones laborales de quienes se dedican profesionalmente al cuidado
- Cuenta satélite del trabajo no remunerado: Fortalecer la medición estadística para visibilizar las contribuciones de las mujeres
Las participantes enfatizaron que estas medidas requieren un cambio cultural profundo que cuestione los estereotipos de género y promueva la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en el ámbito doméstico. La educación con perspectiva de género desde la infancia fue señalada como un componente indispensable de cualquier estrategia transformadora.
Políticas públicas y el sistema nacional de cuidados
El debate sobre políticas públicas de cuidados ha cobrado relevancia en México en los últimos años, particularmente a partir de la reforma constitucional de 2020 que reconoció el derecho al cuidado. Sin embargo, las especialistas señalaron que la implementación de un Sistema Nacional de Cuidados integral sigue siendo una asignatura pendiente que requiere voluntad política y recursos presupuestarios significativos.
La Secretaría de las Mujeres ha avanzado en el diseño de lineamientos para la construcción de este sistema, pero las académicas advirtieron que los esfuerzos institucionales aún resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. El Gobierno de México ha expresado su compromiso con la agenda de cuidados, aunque las ponentes subrayaron la necesidad de traducir los discursos en acciones concretas y presupuestos etiquetados.
Las experiencias internacionales fueron citadas como referentes importantes. Países como Uruguay, que cuenta con un Sistema Nacional Integrado de Cuidados desde 2015, ofrecen lecciones valiosas sobre los desafíos de implementación y los beneficios de contar con una política articulada en esta materia. Las académicas de la UNAM llamaron a adaptar estas experiencias al contexto mexicano, considerando las particularidades demográficas, territoriales y culturales del país.
Dato clave: La reforma constitucional de 2020 reconoció el derecho al cuidado en México, pero la implementación del Sistema Nacional de Cuidados aún está en proceso.
El papel de la academia en la transformación
Las organizadoras del II Coloquio de Economía Feminista destacaron el papel fundamental que desempeñan las universidades públicas, particularmente la UNAM, en la producción de conocimiento crítico y la formación de profesionales con perspectiva de género. La investigación académica en economía feminista ha sido clave para documentar las desigualdades, proponer metodologías de medición alternativas y diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
El coloquio incluyó la presentación de investigaciones recientes sobre uso del tiempo, brechas salariales, trabajo doméstico remunerado y cadenas globales de cuidado. Estas investigaciones contribuyen a enriquecer el debate público y a presionar a los tomadores de decisiones para que incorporen la perspectiva de género en las políticas económicas.
Las especialistas concluyeron que la economía feminista no solo ofrece herramientas analíticas para comprender las desigualdades, sino que también propone horizontes transformadores hacia sociedades más justas e igualitarias. La visibilización del trabajo de cuidados es apenas el primer paso de un proceso más amplio de reorganización social que debe involucrar al Estado, al mercado y a las familias en la construcción de un nuevo pacto de cuidados.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la economía feminista?
La economía feminista es una corriente de pensamiento económico que incorpora la perspectiva de género al análisis de los fenómenos económicos. Se distingue de la economía tradicional porque reconoce y cuantifica el valor del trabajo no remunerado, particularmente el trabajo de cuidados que realizan mayoritariamente las mujeres.
¿Cuánto vale el trabajo de cuidados no remunerado en México?
Según datos del INEGI, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado equivale aproximadamente al 27% del PIB nacional mexicano. Esta cifra supera el valor de sectores completos de la economía formal como la manufactura o el comercio.
¿Qué es la crisis de reproducción social?
La crisis de reproducción social se refiere al conflicto entre las demandas del mercado laboral y las necesidades de cuidado de la población. Ocurre cuando no existen suficientes servicios públicos de cuidado y las mujeres deben asumir una doble jornada laboral que afecta su salud, ingresos y desarrollo profesional.
¿Qué propone la economía feminista para resolver las desigualdades?
Entre las principales propuestas se encuentran: crear un Sistema Nacional de Cuidados, establecer licencias parentales equitativas entre hombres y mujeres, ampliar la infraestructura de guarderías y estancias, profesionalizar el trabajo de cuidados, y promover la corresponsabilidad familiar mediante políticas educativas con perspectiva de género.
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