El colonialismo fracturó economías, sistemas políticos y relaciones humanas desde el siglo XV. Hoy, la batalla por la emancipación se libra en tres frentes: la soberanía política, la económica y la civilizatoria.
Un análisis publicado por Oscar David Rojas Silva en la revista Contralínea plantea que el avance o retroceso de cualquier país en su lucha por la emancipación puede medirse en tres niveles de soberanía. El texto, difundido el 27 de agosto de 2026, examina cómo el colonialismo —descrito como el origen dantesco de la violencia— no solo destruyó economías, sino también el imaginario colectivo de las naciones que tocó.
En este artículo
El análisis identifica cuatro pilares de la soberanía económica: energía, alimentos, tecnología y crédito. Sin control sobre estos sectores, un país no puede sostener políticas soberanas de largo plazo.
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La soberanía política como punto de partida
Según el análisis, la soberanía política constituye el primer escalón. Consiste en la capacidad de una comunidad nacional de reconocerse en el Estado y no en una entidad colonial invasora. El autor argumenta que la democracia liberal ha funcionado históricamente como una camisa de fuerza que disfraza intereses burgueses bajo cualquier supuesta alternativa.
La batalla contra el fraude electoral y el intervencionismo de poderes fácticos se presenta como la tarea principal en este nivel. El texto destaca que en México, la lucha contra el fraude y la consolidación del “segundo piso de la transformación” representan un modelo de democracia popular que ha decidido reafirmar la continuidad del plan de desarrollo en curso.
El avance de esta soberanía se expresa en las transformaciones que han experimentado el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial en sus lógicas internas. El autor señala que la discusión actual sobre los medios corporativos y el derecho de las audiencias simboliza que el proceso continúa ahora con lo que se denomina el “cuarto poder”.
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Soberanía económica: energía, alimentos, tecnología y crédito
Una vez alcanzada la soberanía política, el siguiente objetivo es la soberanía económica. Esta depende de la capacidad del Estado para establecer condiciones generales de producción que conserven la energía económica —el valor— dentro del metabolismo del ser social. El objetivo: que la actividad económica deje de producirse en abstracto para la acumulación incesante y se ancle a las necesidades concretas de la reproducción social.
El análisis identifica cuatro pilares que sostienen las políticas soberanas:
- Energía: control sobre la producción y distribución energética nacional
- Alimentos: autosuficiencia alimentaria y cadenas de suministro propias
- Tecnología: desarrollo de capacidades tecnológicas endógenas
- Crédito: sistema financiero al servicio del desarrollo nacional
El texto enfatiza que estas posibilidades no son decisiones abstractas ni declaraciones, sino realidades concretas que requieren continuidad en su construcción. Por eso, argumenta el autor, la lógica de alternancia en la democracia liberal ha constituido siempre una trampa que impide la consolidación de una forma armónicamente desarrollada.
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El caso México: del PND al Plan México
El autor destaca que uno de los grandes cambios experimentados desde 2018 fue contar con un Plan Nacional de Desarrollo (PND) anclado en las condiciones propias del país, y no en políticas abstractas dictadas desde el Fondo Monetario Internacional y sus agencias asociadas.
Desde el PND hasta el Plan México, se observa la necesidad de preservar la energía y de impulsar la sustitución de importaciones en favor de un nuevo mercado interno. Esta batalla, según el análisis, ya se encuentra dentro del segundo nivel de soberanía propuesto.
“El proceso se desenvuelve bajo el signo inédito de que nuestra economía está anclada al crepúsculo de la economía hegemónica, por lo que presenta simultáneamente una estridencia intervencionista y una debilidad crónica, lo que significa una oportunidad real de reorganizar la economía propia.”
El análisis también aborda la cuestión de la violencia: reducirla es una materia central porque la integridad del territorio y su pacificación son premisas para consolidar la soberanía política. Sin este elemento, el avance hacia los siguientes niveles se dificulta.
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Soberanía civilizatoria: el modelo chino como referencia
El tercer nivel es la soberanía civilizatoria. El análisis sostiene que el desarrollo industrial no es un fin en sí mismo: no se trata de sacrificar al trabajador colectivo ni a la naturaleza, sino de crear, con las nuevas capacidades, un nuevo ciclo político-filosófico que dote al proceso de un nuevo contenido social.
China se presenta como ejemplo de esta ruta. El país asiático inició su batalla por la soberanía política con la revolución de 1949. En 1978, con la apertura económica, pasó a un nuevo momento en el que construyó la soberanía económica de la que goza hoy en los cuatro pilares mencionados.
Este proceso le ha permitido comenzar a disputar una cosmovisión diferente a la occidental. El texto señala que Xi Jinping ha desplegado cuatro agendas orientadas a una reestructuración de la economía planetaria:
- Iniciativa de Desarrollo Global (2021)
- Iniciativa de Seguridad Global (2022)
- Iniciativa de Civilización Global (2023)
- Una cuarta agenda aún en desarrollo
El análisis concluye que la soberanía económica habilita una praxis real que afecta a la economía en su conjunto: no solo se compite en los mercados, también se coopera. Pero para ello es necesario tener la capacidad de transformar el paradigma inercial del intervencionismo hacia la proyección de una visión diferente de la humanidad. El debate sobre estos tres niveles de soberanía continuará en los próximos meses conforme avancen las discusiones sobre el papel de México en el escenario geopolítico global y se definan las políticas del Gobierno de México para 2027.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la soberanía política según este análisis?
Es la capacidad de una comunidad nacional de reconocerse en su propio Estado y no en una entidad colonial. Incluye la lucha contra el fraude electoral y el intervencionismo de poderes fácticos.
¿Cuáles son los cuatro pilares de la soberanía económica?
Son energía, alimentos, tecnología y crédito. Estos cuatro sectores permiten al Estado sostener políticas soberanas y conservar la energía económica dentro del país.
¿Por qué China aparece como modelo en el análisis?
China recorrió las tres etapas: soberanía política desde 1949, económica desde 1978, y ahora disputa una visión civilizatoria diferente a la occidental mediante iniciativas globales.
¿Qué papel juega la reducción de violencia en este esquema?
La integridad del territorio y su pacificación son premisas para consolidar la soberanía política. Sin control territorial, no es posible avanzar hacia la soberanía económica ni civilizatoria.
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