La calificación crediticia de México enfrenta presiones que van más allá del nivel de endeudamiento público. El equipo de estudios económicos de Banamex advirtió que la preservación del grado de inversión depende de estabilizar la deuda como porcentaje del PIB y garantizar una trayectoria descendente en los próximos años.
Tras el recorte de Moody’s, México acumula dos calificaciones en el límite inferior del grado de inversión. La situación se complica porque S&P colocó la perspectiva de la nota soberana en Negativa el 12 de mayo de 2026, lo que incrementa la posibilidad de una nueva reducción si las condiciones fiscales no mejoran.
La credibilidad fiscal pesa más que el nivel de deuda
En su análisis semanal titulado “Deterioro fiscal como determinante para reducciones de calificaciones crediticias”, Banamex explicó que la erosión de la credibilidad en el manejo de las finanzas públicas puede tener consecuencias más severas que el propio nivel de endeudamiento.
Un país con deuda elevada puede recibir una evaluación menos negativa si muestra mejoras en sus finanzas públicas y en contraste, otro con menor endeudamiento, como México, puede enfrentar presiones por el deterioro en la credibilidad de su marco fiscal.
Esta advertencia cobra relevancia porque México no tiene los niveles de deuda más altos entre economías emergentes, pero las agencias calificadoras observan con preocupación la dirección que toman las finanzas públicas y la capacidad del gobierno para cumplir con sus compromisos fiscales.
El análisis destaca que el riesgo principal no radica en la situación actual, sino en lo que podría ocurrir ante un evento adverso inesperado que presione las cuentas públicas.
El principal riesgo para México es que en un entorno de erosión gradual de la credibilidad fiscal, ocurra un choque adverso significativo que lleve a las calificadoras que lo tienen situado en el nivel mínimo del grado de inversión, a recortarle la calificación y retirarle ese estatus.
Situación actual de las calificaciones soberanas
La posición de México frente a las tres principales agencias calificadoras muestra señales de alerta. Fitch mantiene la nota soberana de México en el límite inferior del grado de inversión desde abril de 2020, hace más de seis años.
Con el recorte reciente de Moody’s, México suma dos de tres calificaciones en el escalón más bajo antes de perder el estatus de grado de inversión. Si S&P concreta una reducción tras colocar la perspectiva en Negativa, el país enfrentaría una situación crítica para mantener ese estatus.
Las implicaciones de perder el grado de inversión serían significativas para la economía mexicana. Muchos fondos de inversión institucionales tienen restricciones para mantener bonos de países sin ese estatus, lo que podría provocar salidas de capital y encarecer el financiamiento del gobierno.
Condiciones para mejorar la calificación según Moody’s
Moody’s estableció condiciones específicas que México tendría que cumplir para aspirar a una mejora en su calificación crediticia. Estas condiciones reflejan las preocupaciones de la agencia sobre la situación fiscal del país.
La primera condición es demostrar solidez fiscal sostenida, lo que implica no solo equilibrar las cuentas en un año específico, sino mantener una disciplina fiscal consistente a lo largo del tiempo.
La segunda condición es la reducción de riesgos de pasivos contingentes relacionados con Pemex. La situación financiera de la petrolera estatal representa una carga potencial para las finanzas públicas que las calificadoras consideran un factor de riesgo importante.
La tercera condición es lograr un mayor cumplimiento de las normas fiscales establecidas. Esto se refiere a la adherencia a las reglas y límites de endeudamiento que el propio marco legal mexicano establece.
Países que han logrado mejorar sus calificaciones
El análisis de Banamex pone en perspectiva la situación de México al compararlo con otros países que han logrado mejoras en sus calificaciones durante el año pasado. Las tres agencias elevaron las notas de Italia, Grecia, Portugal, España, Turquía, Sudáfrica, Argentina, India y Pakistán.
En Grecia, por ejemplo, Moody’s señaló que el sólido superávit primario respalda la disminución sostenida de la proporción de deuda respecto del PIB, mientras en Italia, S&P mencionó que la ejecución fiscal superó las expectativas.
Estos ejemplos demuestran que las calificadoras reconocen los esfuerzos de consolidación fiscal, incluso en países con historiales complicados de deuda. Grecia, que atravesó una crisis severa hace una década, ahora recibe reconocimiento por su disciplina fiscal.
El caso de Italia también resulta ilustrativo porque se trata de una economía con alta deuda que logró superar las expectativas de las agencias mediante una ejecución presupuestal más ordenada de lo previsto.
Alcance de la cobertura de las agencias calificadoras
Las tres principales agencias calificadoras tienen una cobertura amplia del panorama crediticio global. Fitch califica a 120 países, S&P evalúa a 137 países y Moody’s cubre 142 países.
Esta cobertura implica que las metodologías de evaluación se aplican de manera consistente a economías con características muy diversas. México compite por la atención de los inversionistas internacionales con decenas de países que buscan demostrar su solidez crediticia.
La posición de México en el límite inferior del grado de inversión lo coloca en una situación de vulnerabilidad frente a economías que han logrado mejoras recientes en sus calificaciones.
Qué significa el grado de inversión para México
El grado de inversión es una clasificación que las agencias otorgan a países o empresas cuya deuda se considera de riesgo moderado o bajo. Los bonos con esta clasificación son elegibles para ser adquiridos por fondos de pensiones, aseguradoras y otros inversionistas institucionales que tienen restricciones para comprar deuda de mayor riesgo.
Perder este estatus implicaría que los bonos del gobierno mexicano pasarían a la categoría especulativa, conocida coloquialmente como “bonos basura”. Esto no significa que México dejaría de pagar su deuda, pero sí encarecería significativamente el costo de financiamiento.
Los inversionistas exigirían tasas de interés más altas para compensar el mayor riesgo percibido, lo que aumentaría el gasto en servicio de deuda y reduciría los recursos disponibles para otros rubros del presupuesto.
Información pendiente de precisar
El análisis de Banamex no especifica la fecha exacta del recorte de Moody’s a la calificación soberana de México. Tampoco detalla los niveles específicos actuales de las calificaciones de cada agencia ni las cifras concretas de deuda pública que sustentan el análisis.
El documento no identifica por nombre a los analistas de Banamex que elaboraron el informe semanal. Estos datos serían relevantes para comprender mejor el contexto de las advertencias.
Preguntas frecuentes
¿México ya perdió el grado de inversión?
No. México mantiene el grado de inversión, aunque tiene dos de tres calificaciones en el límite inferior de este estatus. S&P colocó la perspectiva en Negativa el 12 de mayo de 2026, pero no ha concretado un recorte.
¿Qué pide Moody’s para mejorar la calificación de México?
Moody’s estableció tres condiciones: solidez fiscal sostenida, reducción de riesgos de pasivos contingentes relacionados con Pemex y mayor cumplimiento de las normas fiscales.
¿Desde cuándo tiene Fitch a México en el límite del grado de inversión?
Fitch colocó la nota soberana de México en el límite inferior del grado de inversión en abril de 2020, hace más de seis años.
¿Qué países han mejorado sus calificaciones recientemente?
Durante el año pasado, las tres agencias mejoraron las calificaciones de Italia, Grecia, Portugal, España, Turquía, Sudáfrica, Argentina, India y Pakistán.
La advertencia de Banamex subraya que México se encuentra en una posición delicada donde la percepción sobre la credibilidad del manejo fiscal resulta determinante para el futuro de su calificación crediticia soberana, independientemente del nivel absoluto de endeudamiento público que mantenga el país.
