El ajolote en CDMX vive una contradicción: mientras su imagen se multiplica en murales, puentes y transporte público rumbo al Mundial 2026, la especie silvestre en Xochimilco permanece al borde de la extinción. Los censos muestran un desplome de 6,000 ejemplares por kilómetro cuadrado en 1998 a menos de 36 en 2014, una caída superior al 99 por ciento en apenas 16 años.
Este fenómeno ha sido denominado informalmente como ajolotización, término que describe la proliferación de representaciones del anfibio endémico del Valle de México en el espacio público capitalino. El contraste entre la inversión en imagen urbana y los recursos destinados a la conservación real del animal ha generado un debate que involucra a investigadores de la UNAM, críticos y autoridades del gobierno local.
El desplome poblacional del ajolote silvestre en Xochimilco
Los datos disponibles revelan una tendencia alarmante sobre la población del ajolote silvestre en su hábitat natural. En 1998, los registros indicaban aproximadamente 6,000 ejemplares por kilómetro cuadrado en los canales de Xochimilco. Para 2003, la cifra había caído a cerca de 1,000 ejemplares por km².
El declive continuó de forma acelerada: en 2008 se contabilizaron apenas 100 ejemplares por km², y para 2014 el número se desplomó a menos de 36 ajolotes por kilómetro cuadrado. En 2024, investigadores de la UNAM realizaron un nuevo levantamiento utilizando ADN ambiental (eDNA), aunque el número exacto de ejemplares tras ese censo no ha sido difundido públicamente.
Entre las amenazas confirmadas para la especie se encuentran las especies invasoras, particularmente carpas y tilapias, que compiten por recursos y depredan a los ajolotes jóvenes en los canales de Xochimilco.
El costo de conservar versus el costo de representar
Según estimaciones de la UNAM, la rehabilitación ecológica de Xochimilco requeriría alrededor de 600 millones de pesos. Esta cifra contrasta con los montos asociados a las intervenciones urbanas: críticos atribuyen 1,500 millones de pesos a las intervenciones de imagen urbana vinculadas con la llamada ajolotización, aunque este dato no proviene de fuentes oficiales confirmadas.
Por separado, la modernización del Tren Ligero, conocido como El Ajolote, cuenta con un presupuesto de 2,386 millones de pesos. Este proyecto forma parte de las obras de infraestructura que incorporan la imagen del anfibio como elemento distintivo del transporte capitalino.
La jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, ha respondido a las críticas sobre el uso intensivo de la imagen del ajolote:
Si transformar la ciudad, construir paz e igualdad es ajolotizar, entonces ¡bienvenida la ajolotización!
La declaración de Brugada reivindicó el término que sus críticos utilizan de forma peyorativa, aunque no abordó directamente la comparación entre presupuestos de imagen urbana y conservación ecológica.
El ajolote real no es rosado: la diferencia entre laboratorio y vida silvestre
Un aspecto que ha llamado la atención de especialistas es que la imagen pública del ajolote suele corresponder a la versión rosada de laboratorio, no al animal silvestre real. El ajolote de Xochimilco presenta tonos oscuros y moteados, una coloración que le permite camuflarse en su hábitat natural y que difiere significativamente de los ejemplares albinos criados en cautiverio.
Esta distinción resulta relevante porque el anfibio que aparece en representaciones urbanas, incluyendo el billete de 50 pesos donde el ajolote tiene presencia oficial, no siempre refleja las características del animal que realmente habita los canales de Xochimilco y que se encuentra en peligro.
Esfuerzos de conservación impulsados por la UNAM
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México impulsan la campaña AdoptAxolotl, que ofrece adopciones virtuales como mecanismo de financiamiento para proyectos de conservación. Los costos de participación son:
200 pesos para la modalidad de invitarle la cena al ajolote, 600 pesos por una adopción de un mes, 3,600 pesos por seis meses y 7,200 pesos por un año completo de adopción virtual.
Además, existe el proyecto Chinampa Refugio, que busca restaurar las condiciones ecológicas necesarias para la supervivencia del ajolote en Xochimilco. Este tipo de iniciativas académicas representan esfuerzos paralelos a las políticas gubernamentales de imagen urbana.
Lo que falta por conocer sobre la situación del ajolote
A pesar de los datos disponibles, existen vacíos de información relevantes. No se ha difundido públicamente el número exacto actual de ajolotes silvestres en Xochimilco tras el censo de 2024 realizado con ADN ambiental. Tampoco existe un detalle oficial de cuáles son exactamente los puentes, bardas o proyectos específicos que conforman la llamada ajolotización.
El dato de 1,500 millones de pesos en intervenciones de imagen urbana es atribuido a críticos, pero no cuenta con una fuente oficial confirmada que lo respalde. Asimismo, no se conoce la posición oficial del Gobierno de la CDMX sobre la comparación entre presupuestos de conservación y de imagen urbana asociada al ajolote.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos ajolotes silvestres quedan en Xochimilco?
El último dato público indica menos de 36 ejemplares por kilómetro cuadrado según el censo de 2014. En 2024 la UNAM realizó un nuevo levantamiento con ADN ambiental, pero el resultado exacto no ha sido difundido.
¿Cuánto costaría rehabilitar el hábitat del ajolote en Xochimilco?
Según estimaciones de la UNAM, la rehabilitación ecológica de Xochimilco requeriría alrededor de 600 millones de pesos.
¿Cómo puedo ayudar a la conservación del ajolote?
La UNAM impulsa la campaña AdoptAxolotl, que permite adopciones virtuales desde 200 pesos hasta 7,200 pesos por un año, con los fondos destinados a proyectos de conservación.
¿De qué color es el ajolote silvestre de Xochimilco?
El ajolote silvestre presenta tonos oscuros y moteados, a diferencia de la versión rosada de laboratorio que suele aparecer en representaciones públicas.
El debate sobre el ajolote en la Ciudad de México refleja una tensión entre el uso simbólico de una especie emblemática y los recursos destinados a su supervivencia real. Mientras el anfibio endémico del Valle de México gana visibilidad en el espacio urbano rumbo al Mundial 2026, su población silvestre en Xochimilco continúa enfrentando amenazas que han reducido su número en más del 99 por ciento en menos de dos décadas.
