La ruptura de las conversaciones comerciales entre ambos países norteamericanos tendrá un impacto directo de 10,000 millones de dólares en aranceles, aunque el costo real incluye pérdidas por exportaciones y aumento de precios al consumidor.
Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá colapsaron la semana pasada, abriendo paso a una nueva ronda de aranceles que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. El presidente Donald Trump anunció el lunes 24 de agosto que los gravámenes sobre automóviles, camiones, autopartes y acero canadienses aumentarán al 50 por ciento, acusando al país vecino de aprovecharse de Estados Unidos durante años.
En respuesta, el primer ministro canadiense Mark Carney advirtió que su país igualará las tarifas “dólar por dólar”, con medidas de represalia sobre acero, lácteos, electrodomésticos, equipo agrícola, productos de papel y electrónicos estadounidenses a partir del 8 de septiembre de 2026.
El costo directo de los nuevos aranceles del 50% asciende a 10,000 millones de dólares, menos de una veinteava parte del PIB estadounidense.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Nivel de aranceles | 50% |
| Costo directo estimado | 10,000 mdd |
| Inicio aranceles EE.UU. | 1 de enero de 2027 |
| Represalias canadienses | 8 de septiembre de 2026 |
| Flujo petrolero diario | 4 millones de barriles |
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El costo real va más allá de los 10,000 mdd
Según Brad W. Setser, investigador senior del Council on Foreign Relations y exasesor del Representante Comercial de Estados Unidos entre 2021 y 2022, el impacto económico supera con creces el costo directo de los aranceles. El acuerdo que estaba sobre la mesa habría reducido gravámenes previos —incluyendo los que afectan al aluminio primario— que han encarecido costos para empresas estadounidenses sin generar un aumento significativo en la producción local.
“El mercado estadounidense de aluminio no puede funcionar sin importaciones de aluminio primario de Canadá, así que el arancel empujó el precio del aluminio en EE.UU. muy por encima del precio global.”
La administración Trump invocó la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 para imponer estos nuevos gravámenes. Esta herramienta legal, que literalmente nunca había sido utilizada, permite al presidente actuar por decreto y, según la Casa Blanca, anular los compromisos del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).
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Sección 338: el arma legal que anula el T-MEC
El tratado comercial norteamericano ya estaba “funcionalmente muerto” en varios aspectos, según Setser. Los aranceles por seguridad nacional bajo la Sección 232 sobre acero, aluminio, autos y camiones habían terminado con el comercio libre y sin aranceles en sectores clave. Sin embargo, las excepciones del T-MEC mantuvieron la mayor parte del comercio regional sin gravámenes —hasta ahora.
En teoría, la Sección 338 proporciona la base legal para que Estados Unidos imponga aranceles como represalia por medidas que discriminan sus productos, como la prohibición canadiense de compras de alcohol estadounidense por parte de las tiendas de licores provinciales. No obstante, esta herramienta nunca ha sido probada en tribunales, y existe una posibilidad considerable de que los jueces determinen que la administración Trump ha excedido su autoridad legal.
“La herramienta legal precisa importa menos que la realidad de que Estados Unidos y Canadá han entrado en una nueva ronda de escalada.”
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Impacto asimétrico: Canadá tiene más que perder
El efecto sobre Canadá será considerablemente mayor que sobre Estados Unidos. La economía canadiense representa apenas una doceava parte del tamaño de la estadounidense, y su posición geográfica complica la búsqueda de mercados alternativos. Para algunos productos sujetos a los nuevos aranceles habrá sustitutos disponibles a menor precio, lo que reducirá el daño; los exportadores estadounidenses también enfrentarán nuevos gravámenes que recortarán sus ventas.
Las represalias canadienses abarcan un amplio espectro de productos: acero, lácteos, electrodomésticos, equipo agrícola, pulpa y papel, y electrónicos. Trump ha amenazado con elevar el arancel automotriz a un 50 por ciento prohibitivo si Ottawa no retrocede, lo que dejaría prácticamente cerrado el comercio de vehículos entre ambas naciones.
El petróleo, el factor que ninguno ha tocado
Pese a la escalada, ninguna de las dos partes ha restringido el flujo comercial más grande entre ambos países: los cuatro millones de barriles diarios de petróleo que Canadá exporta a Estados Unidos. Este volumen representa un factor estratégico que ambos gobiernos han evitado tocar, conscientes de que interrumpirlo generaría un impacto inmediato en los mercados energéticos globales y en los precios al consumidor estadounidense.
El resultado final, advierte Setser, será una reducción progresiva del comercio libre entre las dos economías. Los socios comerciales de Estados Unidos observan con atención el desenlace: la forma en que Washington utiliza herramientas legales no probadas para anular tratados vigentes sienta un precedente que podría replicarse en otras negociaciones.
Qué sigue en el calendario
Las represalias canadienses entrarán en vigor el 8 de septiembre de 2026, mientras que los aranceles estadounidenses del 50 por ciento sobre automóviles, camiones, autopartes y acero comenzarán a aplicarse el 1 de enero de 2027. La posibilidad de que tribunales estadounidenses invaliden el uso de la Sección 338 añade incertidumbre a una disputa que ya redefine el comercio en América del Norte.
¿Cuánto aumentarán los aranceles de EE.UU. a Canadá?
Los aranceles sobre automóviles, camiones, autopartes y acero canadienses subirán al 50 por ciento a partir del 1 de enero de 2027, según anunció el presidente Trump.
¿Cómo responderá Canadá a los nuevos aranceles?
El primer ministro Mark Carney anunció represalias “dólar por dólar” sobre acero, lácteos, electrodomésticos, equipo agrícola, pulpa y papel, y electrónicos estadounidenses, que entrarán en vigor el 8 de septiembre de 2026.
¿Qué es la Sección 338 que invocó Trump?
Es una herramienta de la Ley Arancelaria de 1930 que permite al presidente imponer aranceles por decreto como represalia a medidas que discriminen productos estadounidenses. Nunca había sido utilizada y su legalidad podría ser cuestionada en tribunales.
¿Afectará esta disputa al comercio de petróleo?
Hasta ahora, ninguna de las dos partes ha restringido el flujo de cuatro millones de barriles diarios de petróleo que Canadá exporta a Estados Unidos, el mayor flujo comercial entre ambos países.
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